Soy una parte de mí que ofrece resistencia
Vivo en una sociedad donde la forma prevalece sobre el contenido, aún más, lo suele envilecer. Nunca acepté esa pauta, la resistí, la combatí. Y no desistiré del combate, puedo aceptar la derrota, pero como señal de que es momento para reiniciar las hostilidades con mejores armas y más aliados.
Desde niño se han grabado en lo más hondo de mi conciencia las imágenes de la miseria, la marginación, el hambre. No fue necesario que sufriera esos tormentos, siempre los descubrí expresados en otros, otros que muchas veces fueron o son niños, niños que por tanto sufrir nunca tuvieron oportunidad de sentirse como tales. Esas caritas prematuramente gastadas por el alimento que nunca llega, por el oprobio que siempre está. A su alrededor para insultarlos, o bien lejos para despreciarlos, los poderosos construyen sus propios monumentos funerarios, los fastos de hoy y siempre.
Mientras, ellos, enterrados desde su nacimiento en esos depósitos de residuos humanos que llamamos villas, favelas o campos de refugiados, esperan sin esperar nada, nunca tuvieron oportunidad. Nacidos inoportunamente y al único efecto de incrementar las tasas de mortalidad que tan escrupulosamente lleva la misma sociedad
que los condenó a ser una cifra. ¿A quien le importa la muerte de una cifra…?
Desde esas imágenes es que mi ser resiste, sabiendo que no estoy solo, pero que aún falta para que no se vuelvan a grabar en la conciencia de ningún otro niño, y mucho menos en sus cuerpos. Ojalá fuese hoy ese momento, a más tardar mañana, pero…
Vivo en una sociedad donde la forma prevalece sobre el contenido, aún más, lo suele envilecer. Es una sociedad injusta y formo parte de ella por más que me pese, entonces resisto, esas imágenes ofrecen resistencia. No soñemos otra realidad, debemos construirla. Pensándolo bien, hoy ya es de noche y estas cosas es preferible hacerlas cuando nace el sol, entonces ¿les parece que empecemos mañana? |