Propuesta de Taller: Escribir sobre Instrucciones para enamorarse
No hay! Es lo que me dijeron en la familia, amigos, compañeros, fuesen casados, separados, solteros, novios, felices o amargados. ¡No hay ni nunca hubo!
Entonces no puedo pretender dar reglas ni recetas, si no existen. Además, si igual sucede, viene sucediendo desde miles de años atrás ¿para qué inventarlas ahora? Sería como dar instrucciones para respirar…
La gente se enamora por las suyas, quizás un poco de química hormonal, una predisposición ignorada, la temperatura ambiente, alteraciones psíquicas, empatías sublimadas, destinos prefijados o azarosos ¿Quién lo sabe? Yo no.
También ignoro que hacer cuando el amor ya sucedió, en realidad lo primero que ocurre es una sensación de íntimo regocijo, dos segundos dura, después, un vacío nacido en el estómago que llega al corazón y luego vía arteria ascendente se deposita en las neuronas y genera la maldita pregunta ¿me amará ella a mí? Uso el femenino ella porque el que escribe sólo habla por los varones, ignora cómo es en ellas. Así que tampoco hay instrucción para el después.
Lo único que puedo hacer es dar algunas pistas para reconocer que uno se ha enamorado, es algo así como reconocer en que esquina está parado, aunque no sepa como llegó hasta ahí. Mejor paso a enunciar.
Uno se enamoró si siente que está dulcemente desvalido, inerme ante la vida, sólo.
Si detecta que no reconoce cual es su auto, ni recuerda donde lo estacionó, y aprieta el control remoto varias veces tratando de escuchar el familiar sonido que le indique cercanía, mi querido contertulio, usted está enamorado, lo siento…
Si un nombre de mujer es lo primero que le viene a la cabeza cuando se despierta, y no se borra en todo el día, usted está metido hasta el caracú.
Usted está en estado de gracia si al salir de su casa lo primero que hace es comprar fasos en el quiosco del barrio, y allí se percata que al pagarlos se quedó sin un cobre, luego maneja hasta su trabajo y recién al descender del topolino, se da cuenta que tampoco trajo los anteojos y manejó sin ellos, y más tarde descubre que no trajo los documentos y que para colmo, los fasos se los dejó en el quiosco, usted está respirando de casualidad…
Si recibe un mail de ella diciendo –Lo siento Pedrito, hoy no puedo ir a la conferencia porque voy a lo de la tía Eulalia que tiene anginas, y al leerlo, siente que le han clavado un cuchillo oxidado en el cuello, usted está al borde del suicidio por amores contrariados.
Si usted al ver que otro caballero se ha aproximado a su amada y le habla al oído mientras ella ríe nerviosa, si entonces siente usted una furiosa rabia homicida, usted está listo para Devoto, paredón y después...
Y por último, si es capaz de mandarle a esa huidiza fruta madura un mail diciéndole algo así como:
Te extraño ¡Cómo te extraño!
Tantos días sin verte, tantos días tan largos sin ti...vacíos, tan vacíos...
Si no tienes un poquito de amor para dar, irás de la cama al living...sin saber Tantos días sin ti...vacíos...sin saber
Te extraño ¡Cómo te extraño...!
Es que no te puedo olvidar...
lo intento, trato...
no puedo…
¡No te puedo olvidar!
Te extraño ¡Cómo te extraño...!
Si escribió eso, entonces le aconsejo que evite todo encuentro con sus amistades, hará el ridículo frente a todos. Y lo peor es que no le importará un rábano, porque ya no le importa nadie que no sea ella.
Así que, apechugue y siga atado a la noria, no sueñe con correr en San Isidro… |