Reclamos
Estoy finalizando el acopio de datos sobre los reclamos hechos a un proveedor, luego procederé a la evaluación de su perfomance con criterios preestablecidos
Analizo todos los reclamos hechos por nosotros en el año, las causas de los mismos y, cuales fueron las respuestas del proveedor. Hago un alto y aprovecho para salir y fumar, mientras sigo pensando, el hilo del pensamiento son los reclamos en general, los que hacemos, recibimos, compartimos. En nuestra vida jugamos roles diversos, sin que importe la edad, a veces somos clientes, otras proveedores y también socios. Así es nuestro devenir, una sucesión de transacciones, algunas felices, otras adversas. En realidad muchos de nosotros ansiamos que el resultado final arroje un modesto empate, evitar el descenso es lo único que parece importar. Claro que se suele decir que el que juega al empate termina perdiendo…pero para eso habría que ver que dicen las estadísticas, esas adorables mentirosas que nos confunden con sus promedios, las exactas medidas del bienestar, como si fuesen ciertas y válidas para toda persona que se precie de tal.
Algunos viven reclamando, clientes insatisfechos a perpetuidad, entre ellos están los que ofician de teros, hacen escombro a buena distancia de sus nidos y sus huevitos o pichones. Son los que te dicen “cuando me desperté no me saludaste” mientras piensan “cuando desperté no me habías traído el desayuno a la cama” Pero no me voy a detener en sempiternos quejosos, aburren
Prefiero pensar en que respuesta damos a los reclamos que recibimos, como reaccionamos ante esa súbita carga estresante, porque están los reclamos novedosos, pero hay otros que son repetidos a través de los años y generalmente provienen de los que podemos considerar “clientes cautivos”, léase padres, cónyugues, hijos y antiguos amigos. Si los reclamos se repiten estamos ante lo que llamo “no conformidad grave” es decir, nunca analizamos bien la causa raíz del problema y nunca dimos con la solución definitiva, peor aún, nunca hemos tenido ganas de solucionar nada. A esos reclamos solemos tener una respuesta repetida también, ofrecemos nuestro propio contrareclamo
“cuando me desperté no me saludaste” nos dicen, respondemos “si vos no me saludás…nunca!”
Es que hay todo tipo de reclamos, vivimos reclamando, que nos acompañen, que nos dejen solos, que apaguen la tele porque quiero leer tranquilo, que vayan a ver tele así me dejan tranquilo, que el mate está frío o el café muy caliente, y lo que se les ocurra …
También debemos pensar que en rol de proveedores tenemos un amplio surtido de productos en oferta, amplia y limitada. Nuestros clientes, cautivos o no, deben aceptar que hay límites para sus reclamos. Por ejemplo, si alguien te dice, me gustaría que fueses alto y rubio, y sos un santiagueño morocho y retacón, podés responder, mejor te vas a EEUU y te buscás uno que te caiga bien, yo no me estiro ni me tiño…Atención, si la fulana cliente encuentra otro proveedor, no te ofendas ni enojes, la ley de oferta y demanda la absuelve en este mundo capitalista y salvaje.
Eso sí, cuando somos nosotros los que reclamamos, nuestros reclamos siempre estarán archijustificados, esa es la primera ley del reclamo universal, vale en cualquier etapa, condición u ocasión.
Podría seguir llenando hojas con más enfoques sobre el tema, pero debo reiniciar mi tarea antes que me la reclamen. Ah, casi olvido mencionar lo que sucede cuando uno, inteligente y previsor busca anticiparse a un reclamo que sabe próximo a manifestarse, entonces vuelve a su casa con un ramo de flores para la doña y una invitación para salir juntos esa noche. Puede suceder que la dama en cuestión, acepte la ofrenda con placer y pensando -es un amor, supo que quería salir de casa sin que le dijera nada, y encima me trajo rosas!
Pero también puede ocurrir que acepte a desgano el ramo y se niegue a salir porque justo le duelen las piernas, y piense, éste se cree que como vidrio, todo esto es porque debe tener sucia la conciencia…
Ahora sí los dejo, vuelvo al informe, no reclamen más análisis del tema, no soy psicólogo ni nada similar, soy reclamón por parte de madre, lo que se mama no se roba…
Para el final una frase de compromiso, tomemos cada reclamo recibido como una posibilidad poética…Adios |