Propuesta: historia en presente y pasado
El hilito de Diana
Hoy celebro por anticipado la derrota, celebro porque creo haber luchado con limpieza, en tono franco. Pero esta batalla está casi perdida, sólo un milagro podría revertir la tendencia, y no me aferro a posibles milagros, prefiero guardar fuerzas para luchar hasta el final. El campo de batalla es un hilito, un arrugado y pálido cordel sobre el que hemos establecido una suerte de relación que comenzó amistosa y pronto tornó en bélica
Montón de años antes, paladeé la victoria incipiente, después vendría el tiempo de celebrar, había luchado con todas mis armas, buenas y de las otras, no creo en milagros, así que uso todo para ganar, en el amor todo vale, sobre todo cuando pendés de un hilo.
Ella opone una resistencia enconada, sus armas son la evasión, las excusas, los disfraces, poner distancia y esconderse dentro de sí misma. Así nunca llego a establecer contacto, pierdo mis energías en la búsqueda, agoto mis flechas asaeteando el aire, jamás tocan los muros inexpugnables, tengo miedo, mucho miedo, cuando menos lo espere puede asestarme un golpe terrible, tal vez su desprecio…o confesar que me ama para luego decir…pero no puede ser, para luego poner alguna excusa formal que ni ella puede creer
Ella se resistió con sus pobres armas, siempre intentaba huir, yo la dejaba, que huya hasta que se canse era mi táctica. Cuando se agotaron sus pasos estuve a su lado, con la excusa de ayudarla la fui cercando hasta no dejarle vía de escape, entonces la besé, primero suave para no intimidarla más, cuando ella entreabrió sus labios deposité todo mi calor, fue el golpe final, toda resistencia desmoronada, muros hecho añicos en un beso, el primero…
Sin embargo, mis años me dicen que no debo guiarme sólo por mis impresiones y las manifestaciones de ella, las mujeres guardan secretos inescrutables en su interior. ¿Y si me dice no porque sabe que de esa manera sigue alimentando mi hoguera? tomándose el tiempo necesario para confesarme su amor porque antes de hacerlo necesita estar completamente segura del mío? Es que ellas son así, saben que el tiempo es su mejor aliado, han aprendido que el caldo hay que concentrarlo para que sea más sabroso y nutritivo…
Semanas después de haberla conquistado comencé a vislumbrar la fría verdad,
a conocer mi verdadero papel en esta historia. Nunca fui el cazador, menos que nunca en el momento del primer beso, siempre fui la presa, es ella quien me exhibe como raro trofeo, colgado en la pared atrás de la cabecera de su cama. Jugó conmigo como el torero con toro, primero los pases de capa y muleta, sus verónicas luego, luego ese beso fue el primer golpe de estoque, y rendí mi cerviz y mi vida a esa diestra maravillosa, y no me arrepiento de ello, luché y caí, si nunca sabré hacer otra cosa parado en un hilito…
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