Déjame
Cuando percibas que de mi ser
emana La Locura como un viento,
arrebatando jardines de amapolas,
cuando me veas
envuelto en tules de Arlequín,
semidesnudo y arrogante, vociferando
oculto en máscara de bufón, déjame
Brincaré sobre el negro foso
del desencuentro,
mis cabriolas harán palidecer
las flores de tu encanto
y mi verbo inventará las odas
que no te pertenecen.
Entonces, no desperdicies
arrepentimientos, déjame
Beberé océanos de demencia
para dejar en libertad las vergüenzas,
abatiré todas las prisiones
comiéndome sus rejas,
mas si aún persistes encerrada
en tu celda de recato y credo
no resientas, déjame
Y si alguna noche volviera
perfumando de libertad tu alcoba,
repitiendo las promesas de los locos
jurando vencer tus vacías razones,
argumentos que profanan al poeta,
si esos traidores te lo ordenan,
si tus manos olvidadas de caricias
empuñan la daga asesina de amores,
mátame,
y luego déjame… |