La muerte del cisne
A Maia Plitseskaia
Una noche, un escenario,
halo de luz persiguiendo
su luz,
ave doliente presintiendo
la muerte,
el embrujo que se extingue
Cuello de cisne su cuello,
los brazos, el tenue aleteo,
el temblor dibujado
en espasmos del torso,
sus piernas níveas
resignando la fuga
Me azoró el sortilegio
de la agonía del ave,
me enamoró la bailarina,
herido cisne danzando
su noche fatal,
los labios buscando mis lágrimas
Transcurrieron los años,
detenidos en aquella
presencia nocturnal,
persisto en la platea, sin luz y
ya mustia la esperanza,
mis labios aún aguardan
el ala que me roce. |