Colisión fallida
"Nunca duele tanto la soledad como
cuando dejamos pasar la oportunidad de
un verdadero encuentro.
Para encontrarse se precisan al menos dos,
para alejarse, basta y sobra con uno"
Se habían acercado antes de advertirse, probabilidad infinitamente pequeña pero no nula, la evidencia de la otra presencia los despertó, rostros y voces nuevas, alguna idea compartida, esa sonrisa de reconocimiento mutuo, en fin, esas cosas de la vida, como dicen los que creen que todo está predestinado.
Por propia voluntad se aproximaron cada vez más, la curiosidad resulta ser algo pernicioso a veces, un día declararon, ahora somos y queremos caminar juntos, como si antes del encuentro no hubieran sido otra cosa que caminantes solitarios. De ahí en más la trama se complicó, un camino a compartir exige algo más que la voluntad de transitarlo, exige por ejemplo el ajuste del ritmo de marcha. Si no se ajustan los pasos de cada uno, lo único a compartir es el desencuentro…
Pero todo empeoró cuando cada uno eligió su propia orilla del camino, no se avinieron a caminar tomados de la mano, el lado de la amistad o el lado del amor, entonces los lados se convirtieron en límites, y cada uno se quedó en la estrecha franja que el límite permitía, se quedaron en el estadio previo a la colisión, al verdadero encuentro. Ese entorno del espacio donde las partículas están tan infinitamente cerca como lo están de lejos, cuestión de explorar y explotar el concepto de infinitud.
Así, por querer abarcarse sin renunciar a sus límites, se excluyeron, o esto o aquello, y ya hasta el camino quedó en el olvido. Tan difícil es ser dos cuando se prioriza ser uno, tan cerca quedan ambos de ser nada…
Ahora todo continúa, nadie se quedó a esperarlos, de puro insignificantes que son para el mundo, pero yo los veo ahora tal como antes los ví aproximarse…, ahora se están separando, con distinto grado de aceptación, pero se separan de modo inexorable. No entraron en colisión, amagaron, y ahora vislumbran una derrota tan inmerecida como necesaria. Inmerecida porque son buenos, necesaria porque les faltó coraje
Me da cierta pena volver contar lo sucedido, pero lo que realmente me entristece es sospechar que nunca aprenderán a colisionar. Pero ya pasaron tantos años desde que lo conté por primera vez… |