Tu pena lloró en la tarde
cuando la luna asomaba,
plata hundida, halo pálido,
que tu pena acariciaba
Cuando la sangre me urge
es tu talle mi guitarra,
tus brazos, puerto anhelado,
y en tus muslos, mis amarras
Verde la colcha, encrespada ola,
estremecidos cuerpos, arrebato,
canela tus ojos, pestañas de seda,
que desgajan su recato
Cuando en la cumbre del seno
sus besos deja mi boca,
suelta en nieves tu garganta,
gemidos que me provocan
Por eso vida, por eso,
por ser larga la distancia
y tan corto nuestro tiempo,
entonces…
Cuando el llanto de la tarde
nuble tus ojos de escarcha,
recuerda que, tras la noche
el mañana nos alcanza |