Está mas frío de lo que pensaba. Mejor prendo la estufa. Ah, el desayuno para Daniel ¿querrá tostadas hoy? Van a ser las nueve. Poner la radio.
Renglón: quince palabras; setenta y una letras, dos comas. Catorce espacios…
Otro renglón: nueve palabras; treinta y ocho letras; una coma; un punto. Ocho espacios…
¡Las cosas que pasan! Cuanto crimen y robos. ¿Habrá cerrado con llave Mario? Cerró
Ahora podría planchar un poco, no todo. Cuanta ropa se junta, y somos tres. Siempre lo mismo, que dijo, que no dijo. ¡Hinchan con esa modelo!
Me gusta planchar, no pienso.
Otro renglón: dieciséis palabras; setenta y cinco letras; dos comas. Quince espacios…
Por suerte lo convencí y salimos a caminar, está linda la plaza con tanto sol.
Si mirara a esa nena que lo mira…claro, le extraña verlo así; un chico caminando sin apartar la mirada del libro. Si supiera…Tantos años así. Sin mirar, sin hablar. Que no se acerque, que no lo toque. La doctora nos dijo que hay que tocarlo lo menos posible. Daniel se pone mal, hasta cuando yo lo toco. Si alguna vez él me tocara… ¡me haría tan feliz!
Dos renglones: catorce palabras; sesenta y tres letras; dos comas; dos puntos; dos signos de pregunta; dos rayitas. Trece espacios.
¡Por fin cortó mamá! Pobre mamá; siempre las mismas preguntas. No se convence; sigue rezando y creyendo. Pero Daniel no va a mejorar. Con la charla se me hizo tarde, está oscureciendo. Dentro de poco llega Mario ¿Habrá conseguido los libros para el nene? Ya no le que da nada nuevo para leer. Si es que lee. ¿Cómo saber si puede leer? Pero se pasa todo el día con un libro en la mano. Meciéndose en su banquito. Atrás, adelante, atrás, adelante…nunca se cansa de mecerse. Cinco años meciéndose, desde que murió Analía. El tenía seis, ella cuatro…pobrecitos mis hijos. Él siempre creyó ser culpable de esa muerte absurda. Se había comido el postre de los dos; ella se puso a llorar y se descompuso. Se desmayó y nunca más despertó. Muerte súbita dijeron; pero Danielito se cerró. Se culpó y se cerró. No hubo caso. No podemos entrar y él no puede salir. Lee y se mece…atrás, adelante, atrás…
Otro renglón: dieciséis palabras sesenta y nueve letras; una coma. Quince espacios…
Hora de acostarlo, pero hoy lo beso. ¡Está tan lindo! Le aviso a Mario:
− Viejo, parece que ya lo leyó. Lo voy a acostar ¿Venís?
Ochocientos diecisiete renglones: once mil treinta y cuatro palabras; sesenta y ocho mil doscientas doce letras… |