Cuando el cuento dobla la esquina
Invisible, buscando su ser. Llevado por el ansia de instalar recuerdos.
Esquivando sombras, acompañado por un gorrión sentimental, dando pequeños saltitos a su lado. Se dejaron llevar por un papel que, caído de algún bolsillo, flotaba en el viento. Cuando lo alcanzaron, leyeron. Era una misiva que hablaba de amores, prometiendo besos, jurando eterna fidelidad. Firmaba Carlos.
De su morral surgieron hoja y lápiz. Se inauguró con un gorrión como lector.
Doblaron la esquina, y fue cuando lo vieron; Carlos, tomando el brazo equivocado, derrochando promesas y olvidos.
El gorrión voló. El cuento flotó sin poder acabarse, lágrimas de lápiz borronean la hoja. Letras que tiemblan. Y ya no debo contar más…
Inconformismo mutuo
Este auto me tiene cansado. No veo la hora de cambiarlo.
Este hombre me tiene cansado. No veo la hora de que me venda.
¿Por qué tendrá tan duros los cambios?
¿Por qué tendrá tan duras las articulaciones?
Tiene el motor acabado.
Tiene el corazón acabado.
Y ahora ¿por qué no gira? ¡Viene otro auto de frente…!
Y ahora ¿por qué no gira?¡ Viene otro estúpido de frente...!
Inconformidades resueltas. Carne y metal fundidos para siempre en un abrazo final. |