El libro
Tenía pensado corregir dos de sus cuentos, basados en la figura de Casanova, antes de enviarlos a la editorial, pero el nuevo libro lo había apartado de su propósito.
Lo leyó hasta el final. Devoró las páginas sin interrupciones. Su garganta estaba reseca.
La obra le había llegado por correo certificado esa mañana. El único dato del remitente era una casilla postal. La obra, encuadernada en rústica, tenía su nombre y apellido como título. Letras doradas en la tapa negra. Debajo del título, el grabado de una daga florentina. El autor encubría su filiación con un subterfugio: Anónimo.
Estaba bien escrita, su biografía quedaba al descubierto con cronología precisa. Sintió envidia por el estilo y la economía de la escritura.
Toda su vida desfiló ante sus ojos, el autor parecía haber estado siempre a su lado. Una sombra que nunca había visto.
Recién en la última página encontró un dato falso: Murió apuñalado en su domicilio el 10 de octubre de 2011. Nunca se supo quién apagó su vida ni se encontró el arma asesina.
Habiendo dejado el libro sobre el sillón, se encaminó hacia la cocina. Estaba sediento y, en el apuro, no advirtió la sombra ni el antifaz. |