Después del torpe derrumbe,
el rayo que abate no perdona inocencias,
un árbol desgaja el sueño final.
Vive enhiesto, derrochando verdes,
poblado de trinos, encrucijada canora sus ramas.
Raíces que beben el jugo de la tierra,
tierra empapada de lluvia y lágrimas,
lágrimas agradecidas por tanta sombra,
sombra proyectada, sol y árbol
conjugando vida y misterio;
así se sueña el árbol, y yo lo sueño así.
Pero el rayo lo partió ¡maldito sea!
la raíz desnuda pena de madre;
los trinos volaron, dejando sitio al espanto;
el sueño termina, ofrenda de árbol caído y la muerte…
la muerte nos mata, deshoja y envuelve
en una verde mortaja. |