Transcurro el pasillo azul. Sé que al final se bifurca en dos, y son verdes.
Ayer tomé el de la derecha ¿o era el izquierdo?
En el laberinto pierdo la noción de lo lateral. En realidad ignoro si yo camino o es el laberinto el que se desliza bajo mis pies. Tampoco puedo distinguir si mis pies están posados en el piso o en el techo de cada pasillo. O en una pared.
Tomé el verde que creo izquierdo y prosigo, o él prosigue, hasta que veo en la pared, no se cual, la marca que dejaré mañana para que pueda haberla visto ayer.
¿De que hablo, que sentido tiene anteponer un día al otro? Si la marca siempre se está haciendo y siempre está desapareciendo para permitirme que la cree.
Difícil crear sin historia
¿Para que crear sin futuro? Este presente se me antoja imposible, lo único real es el laberinto.
O acaso también resulte una ilusión del mago Tiempo.
No hay referencia, no hay existencia. Sólo ilusión repetida hasta el infinito.
Que pequeño es el infinito que cabe en esta hoja de papel.
El Tiempo ¿será de papel plegado sobre sí mismo? |